Todo estaba preparado, no faltando un detalle.

 

Los típicos y sabrosos roscones.

 

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La paella gigante tuvo mucho trabajo.

 

Los pasteles y tartas eran cortijos típicos, abanicos...etc, una pena devorarlos a pesar de lo sabrosos que están.

 

.Por la calle ya se iba notando el ambiente festivo.

 

 

Bonifacia, junto con otras, se encargó de que todo estuviese listo.

 

 

 

La gente de fuera también disfrutó de la fiesta y se sorprendió de como se celebra este día en nuestro pueblo.

Como todos los años no faltaron los disfraces.

 

Como vemos hubo todo tipo de disfraces 

Los premios "no oficiales", una parte muy esperada de la fiesta donde a modo de broma se dan ramas de olivo a distintos vecinos.

 

 

 

 

UUmmmm....

 

 

Este romano nos deleitó con sus canciones.

 

 

 

 

 

 

El susto de la noche, una caida inesperada..